La correcta  impermebailización y aislamiento de la fachada de un edificio es un aspecto fundamental en el equipamiento del mismo, permitiendo evitar problemas relacionados con la condensación y con humedades meteóricas. Para ello, el aislamiento de un edificio debe cumplir 3 factores:

  1. Impedir la entrada de agua y garantizar la estanquedad: La impermeabilización de la fachada debe evitar que el agua y la humedad penetren en el muro, pero a la vez, debe favorecer el paso del vapor de agua para conseguir que el cerramiento transpire y no aparezcan condensaciones internas.
  2. Mantener los colores de la fachada estables: El aislamiento debe realizarse sobre una superficie que se encuentre totalmente limpia y en perfectas condiciones.
  3. Resistir las condiciones atmosféricas a lo largo del tiempo: Para ello, deben repararse cualquier tipo de fisura o grieta del muro, independientemente de su tamaño, ya que si no el producto impermeable no las cubrirá correctamente. Además, deben retirarse los restos de pintura antigua y moho, para posteriormente lavar la pared y eliminar el polvo que pueda tener.

humedades

 

Humedad meteórica y humedad de condensación:

La humedad meteórica es un tipo de filtración producida por el agua de lluvia, que penetra directamente por la fachada y/o cubierta del edificio, a consecuencia de una deficiente impermeabilización. Las manchas descendentes suelen ser el típico síntoma de los defectos en la impermeabilización de las cubiertas.

La condensación es el tipo de humedad que se produce cuando el vapor de agua existente en el interior de un local entra el contacto con superficies frías (cristales, metales, paredes, …) formando pequeñas gotas de agua. Este fenómeno se suele dar en invierno y favorece la creación de microorganismos que son perjudiciales para la salud y alteran la estética del local.

Los problemas de las humedades:

Peligro para la integridad estructural del edificio

Aquellos muros de carga en los que aparecen humedades pueden perder el 50% de su capacidad de carga, debido al debilitamiento de los elementos y materiales que lo integran. De hecho, la oxidación posterior podría llegar a dañar permanentemente la estructura y generar un desprendimiento o un derrumbamiento.

Incremento del consumo energético

La utilización de los aparatos de calefacción para contrarrestar la humedad presente en el interior de los edificios también da lugar a un mayor consumo de electricidad.

Perjuicios para la salud

Finalmente, la presencia de humedad en los edificios puede provocar problemas respiratorios, alérgicos y dolores musculares de diversa índole y gravedad.Las humedades estructurales tienen serias consecuencias sobre la habitabilidad, salubridad y seguridad de los edificios que sufren este tipo de problema.